Cómo manipular las redes sociales

Como manipular las redes sociales

La técnica de aparentar lo que no es e incitar a creerlo

El mismo título de este post (cómo manipular las redes sociales) es ya una manipulación por sí mismo, ya que no voy a describir los pasos a seguir para hacer tal manipulación, si no más bien hacer una reflexión y abrir los ojos para que conozcamos como, determinadas empresas u organismos, nos inducen a comprar o pensar lo que ellos quieren. Algunos a esta práctica la llaman marketing, todo un eufemismo como ya vamos a ver.

En internet, y en cualquier otro ámbito, lo natural y ético sería que una empresa, o entidad, presentara sus productos, o ideas, diseñando un contenedor (catálogo, libro, página web, etc) de calidad con textos bien escritos, buenas fotos, videos relevantes, formularios de contacto, un blog para estar más cerca de los clientes y enlaces a sus redes sociales, que a su vez han sido diseñadas con esmero para presentar aquello que desean promocionar.

Siguiendo con el símil de “lo normal” o “lo natural”, nosotros, los usuarios, potenciales clientes o seguidores, encontramos la web de esta empresa o su red social, vemos sus productos, su estilo, su filosofía y finalmente lo probamos. Entonces contamos nuestra experiencia de cliente en nuestras redes sociales y, de esa manera, un buen producto, de calidad y a un precio razonable se promociona expandiéndose por la red gracias a cientos de clientes contentos y activos socialmente que comparten esos contenidos.

Puedo imaginar en los rostros de mis lectores una sabia sonrisa de incredulidad, y con razón. Eso de “lo natural” no sucede así en la mayoría de los casos. Los interesados suelen tener prisa por destacar y hacer visible sus productos y mensajes sobre el resto de la competencia, ya sea por intereses políticos o económicos. Y lo que suele suceder es que esos procesos supuestamente naturales y honestos se fuerzan de manera agresiva, muy agresiva, para imponerse a golpe de talonario.

¿Cómo manipular las redes sociales?

A eso vamos. Recomiendo encarecidamente ver la serie televisiva “Homeland” protagonizada por la impresionante actriz Claire Danes. En sus dos últimas temporadas tocan estos temas, pero no digo más que no quiero ser un spoiler.

El contenido de las web, diseñado y escrito estratégicamente según parámetros de marketing de contenidos, va más allá de presentar productos de la mejor manera posible. Esa información busca posicionar la página entre los primeros resultados de los buscadores (Bing, Yahoo, Google, etc.) y para ello contratan a gurús del SEO que optimizan el site, pagan a bloggers y periodistas para que escriban artículos para ellos, y contratan también a estos últimos para que publiquen sobre la empresa en sus blogs o medios de comunicación importantes, generando así muchos enlaces relevantes que hacen subir el posicionamiento de las páginas. Un proceso muy natural…

En las redes sociales (RRSS) se vuelca todo ese contenido creado de manera que se puede encontrar en diez, o más, RRSS diferentes el mismo texto, las mismas fotos o el mismo vídeo. Pero eso no queda ahí. Ese hipotético post, a su vez, se expande por toda la red gracias a los seguidores, a los hastags y los likes de los usuarios que lo comparten haciéndolo viral. Y pregunto ¿de verdad creéis que eso sucede de forma espontánea? No, claro que no, con las empresas y organismos con presupuesto no, e incluso sin tener mucho presupuesto se puede forzar todo este proceso.

¿Cómo consiguen forzar su presencia en las RRSS?

Para ello se utilizan herramientas online de pago con sistemas automatizados (¿inteligencia artificial?) que captan miles de seguidores, likes y clientes en tiempo record. Y aunque las plataformas de las RRSS se protegen contra este tipo de actividades, lo cierto es que estas herramientas, diseñadas para ello, se lo saltan simulando acciones humanas. Puedo asegurar que es así, conozco algunas de esas herramientas, incluso las he probado a pequeña escala… y da miedo saber de lo que son capaces de hacer.

Los que nos dedicamos a este tipo de trabajos nos enfrentamos a estos dilemas ¿Vale todo para promocionar un producto, una idea o una marca? Pero ese es material para otro post que seguramente llamaré “Ética en el marketing”.

Photo by Cody Davis on Unsplash

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Publicado en marketing.